Naturalizar el acuerdo en el divorcio

¿Por qué evitar los Tribunales en un divorcio?

Los Tribunales se encargan de resolver nuestras diferencias cuando no ha habido éxito con algún medio previo de solución de las controversias, pero en el delicado ámbito del derecho de familia lo ideal sería buscar la solución apropiada sin necesidad de enfrentarse en ellos. Litigar no está exento de riesgos, la realidad es que supone la exposición a una sentencia rígida distinta a las pretensiones de uno y de otro, con un coste emocional y económico adicional. Durante meses vivirás en la incertidumbre, sin olvidar que los hijos sufren más cuando los padres se enfrentan en un a contienda judicial. Por ello, hay que reservarla a casos verdaderamente conflictivos.

Hay que tener en cuenta que acudimos a los tribunales sin pensar que los juzgadores son terceros extraños a las causas; no conocen detalles íntimos del día a día: no han visto los ojitos que os hacen vuestros hijos, sus morritos, sus manías, sus juegos… no tienen ni idea de que Javi balbucea todo con la zeta, que a Sara le chiflan las manzanas con miel, ni han visto la función de Navidad de Manu. ¿Por qué dejar entonces que ese tercero decida cómo repartir las estancias de Javi, Sara y Manu con ambos padres? Javi, Sara y Manu son tres expedientes entre mil. Olvidaos de medidas a la carta por la autoridad judicial, eso solo es posible si las acordáis vosotros mismos en un convenio regulador.

¿Qué significa el mutuo acuerdo en un divorcio?

Acordar, es sentarse con el otro con disposición para escuchar, dialogar y encontrar un terreno común donde los hijos sean la prioridad. El divorcio de mutuo acuerdo permite redactar un convenio regulador con medidas que reflejen las necesidades de la familia y un mayor impacto en la paz futura.

Sus ventajas son evidentes:

Aprender a acordar:

Tradicionalmente el divorcio se ha tratado como un conflicto. Sin embargo, el divorcio no debería implicar esas posiciones de claro enfrentamiento, sino un dialogo abierto al acuerdo para que vuestros nuevos caminos discurran en paz. Es cierto que nada es un camino de rosas, pues la ruptura es dolorosa y a menudo está plagada de rencillas y rencores. Dialogar durante un divorcio no es fácil, especialmente cuando el corazón está herido, pero debería ser la primera y mejor solución. Ahora bien, toda negociación implica cesiones, de otro modo estaríamos simplemente manifestando nuestras preferencias, que rebotarían con las del otro una y otra vez, sin alcanzar solución alguna.

Por ello, en la hora del diálogo es fundamental:

Priorizar a los hijos. 

Empatizar con el otro. 

Ponerse en sus zapatos. Cuando pienses «Pide cosas que no son razonables» reflexiona si acaso no son las mismas que quieres tú.

Hablar sin herir. 

Evitar frases acusadoras como “Nunca haces nada” y optar por propuestas constructivas, como “Creo que sería bueno para los niños…”, pues las palabras marcan la diferencia en el tono de la negociación.

Ojo con la Profecía Autocumplida. 

Recuerda no hacer una representación subjetiva o infundada de la realidad que influya en el comportamiento del otro. Cíñete a hechos concretos sin atribuir suspicacias e intenciones negativas a la otra parte.

Un abogado con experiencia en resolución de conflictos de familia puede guiaros hacia un acuerdo equitativo proponiendo soluciones que no os habíais planteado.

Mercedes Lara Morales

Abogada de Familia experta en Divorcio, Separación y Patrimonio

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